Aquí les hago otra entrega sobre frases de uso común en las que encuentro una enseñanza de mayor dimensión de la que mucha gente le da.
Esta frase normalmente se usa como defensa a la acusación o señalamiento hecha por un tercero a mi persona. Diciendo al pronunciar esta frase, que la situación a la que esta persona se refiere no es como el o ella dice, sino como ella o el juzga, actúa, decide, es o “vive”. Es una defensa y un ataque a la vez.
La connotación de la frase es real, y como lo dije al principio si miramos con detenimiento lo que esto implica podríamos entender nuestro propio proceder en la vida, el por qué tomamos las decisiones que tomamos y porque vivimos como vivimos.
Los estudiosos del comportamiento humano, dicen que los niños en edad temprana, cuando su cerebro y sus procesos esta aun en desarrollo primario, no tienen la capacidad de entender que los otros infantes de su edad piensan diferente. Para explicar esto de manera simp; si un niño le gusta un oso azul, cree que a todos los niños les gustan los osos azules.
Yo creo por experiencia propia que muchos adultos no acabamos de pasar por esa etapa, y creemos que todos piensan como yo. Que las capacidades que tengo yo las tienen los demás, que la forma en que veo diferentes situaciones como el trabajo, la casa, la familia, la pareja las demás personas las deben de ver iguales. Creamos un “común” en un mundo lleno de diferencias.
Ninguna cosa sobre la tierra es igual a otra, la frase “ como dos gotas de agua” es una mentira. Físicamente ninguna persona es igual a otra, aun los gemelos idénticos ¡no existen!, siempre habrá diferencias. Resulta pues sorprendente que pensemos que en algo tan intrincado como la mente humana seamos similares, parecidos y hasta ¡iguales!....



